Reflexión colectiva

Círculo restaurativo

El Círculo restaurativo es una práctica originada en las tradiciones indígenas de diálogo circular y desarrollada como metodología sistematizada por Dominic Barter en Brasil durante los años 90, trabajando con comunidades en contextos de alta conflictividad. Se distingue de la mediación convencional porque no busca un árbitro que decida quién tiene razón, sino crear un espacio donde todas las partes puedan ser escuchadas y juntas construir compromisos para sanar el daño.

Su lógica central es restaurativa, no punitiva: parte del principio de que detrás de todo acto dañino hay una necesidad no satisfecha, y que la respuesta más efectiva al conflicto no es el castigo sino la comprensión y la reparación.

Duración
60-120 minutos según la complejidad del conflicto y el número de personas involucradas
Participantes
4-15 personas (quienes fueron afectadas directamente + personas de apoyo)
Círculo restaurativo

Preparación

01 · Reuniones previas (pre-círculo)
  • El facilitador se reúne por separado con cada parte antes del círculo: quien causó el daño, quien lo recibió, y personas de apoyo de cada lado.
  • Estas reuniones no son negociación: son para que cada persona entienda el proceso, exprese lo que necesita y decida si quiere participar voluntariamente.
  • El círculo solo ocurre si todas las partes consienten libremente.
02 · Preparar el espacio
  • Sillas en círculo, sin mesa en el centro que cree distancia.
  • Un objeto de la palabra (bastón, piedra) puede usarse para organizar los turnos.
  • Ambiente tranquilo, privado, sin interrupciones.
03 · Confirmar acuerdos básicos
  • Confidencialidad: lo que se dice en el círculo queda en el círculo.
  • Voluntariedad: cada persona puede retirarse en cualquier momento.
  • Respeto: hablar desde la propia experiencia, sin atacar a la otra persona.

Instrucciones paso a paso

1

Apertura del círculo

  • El facilitador da la bienvenida, agradece la presencia y recuerda el propósito: no buscar culpables, sino entender lo que pasó y encontrar juntos una forma de seguir.
  • Repasa los acuerdos de convivencia del círculo.
  • Puede comenzar con una pregunta de check-in para que todos estén presentes antes de entrar al tema central.
2

Narración de lo ocurrido

  • El facilitador invita a quien causó el daño a contar lo que pasó desde su perspectiva, sin defensas ni justificaciones: ¿Qué hiciste? ¿Qué estabas pensando en ese momento?
  • Luego, quien recibió el daño comparte su experiencia: ¿Qué pasó para vos? ¿Cómo te afectó?
  • Las personas de apoyo también pueden compartir cómo les afectó la situación.
3

Exploración del impacto

  • El facilitador guía preguntas que profundizan el entendimiento mutuo: ¿Qué necesitabas en ese momento? ¿Qué necesitás ahora? ¿Qué fue lo más difícil de lo que escuchaste?
  • No se busca que las partes estén de acuerdo en los hechos, sino que se entiendan mutuamente.
4

Construcción de acuerdos

  • El facilitador pregunta: ¿Qué necesitaría cada uno para que esto se repare? ¿Qué compromisos están dispuestos a asumir?
  • Los acuerdos son propuestos y aceptados libremente por las partes, no impuestos.
  • Se anotan por escrito y se firma un acuerdo simple que todas las partes conservan.
5

Cierre del círculo

  • El facilitador pregunta cómo se va cada persona y qué se lleva del proceso.
  • El círculo cierra con un gesto simbólico compartido (puede ser un aplauso, un momento de silencio, un agradecimiento).
  • Se acuerda una reunión de seguimiento (post-círculo) para verificar que los compromisos se están cumpliendo.

Materiales

Sillas en círculo (sin mesa)
Objeto de la palabra (opcional)
Papel y lapicera para registrar los acuerdos
Espacio privado y sin interrupciones
Agua y pañuelos de papel disponibles
Herramientas digitales

Plataformas

Para sesiones virtuales o documentación colaborativa.

Recomendaciones prácticas

El pre-círculo es tan importante como el círculo mismo: no saltear las reuniones previas con cada parte.

El facilitador debe ser percibido como neutral por todas las partes. Si tiene relación cercana con alguna, es mejor que sea otra persona quien facilite.

No apresurar los acuerdos: es mejor que el círculo termine sin acuerdos claros y se programe una segunda sesión, que firmar compromisos que nadie va a cumplir.

Los círculos restaurativos no reemplazan la intervención profesional en situaciones de violencia grave o donde existe riesgo real. En esos casos, primero garantizar la seguridad de las personas.

Después del círculo, hacer seguimiento: ¿Se cumplieron los acuerdos? ¿Cómo están las personas involucradas?

Adaptación escolar: en contextos educativos, los círculos pueden involucrar a estudiantes, docentes y familias según la naturaleza del conflicto.

Inspiración

Preguntas clave para el círculo restaurativo:
  • Para quien causó el daño: ¿Qué pasó? ¿Qué estabas pensando cuando lo hiciste? ¿Quién fue afectado por tu acción? ¿Qué podés hacer para reparar el daño?
  • Para quien recibió el daño: ¿Qué fue lo más difícil para vos? ¿Cómo te afectó en tu vida cotidiana? ¿Qué necesitás para empezar a sanar? ¿Qué necesitás de la otra persona?
  • Para el cierre: ¿Qué te llevás de este proceso? ¿Hay algo más que necesites decir antes de cerrar el círculo?
Variantes según el contexto:
  • Círculo proactivo: No esperar al conflicto; hacer círculos regulares para fortalecer el vínculo grupal y prevenir conflictos.
  • Círculo de apoyo: El grupo rodea a una persona que está pasando una situación difícil para ofrecerle sostén sin juzgar.
  • Círculo de responsabilidad: La persona que causó el daño está en el centro; el círculo la rodea con preguntas y compromisos de apoyo para el cambio.
  • Círculo comunitario: Para conflictos que involucran a toda una comunidad o institución, con muchas más personas y varias sesiones.

Fuentes consultadas

  • Barter, D. (2011). Restorative Circles: A Community Approach. Calibre Institute / Nonviolent Communication.
  • Zehr, H. (2002). The Little Book of Restorative Justice. Good Books.
  • Pranis, K. (2005). The Little Book of Circle Processes. Good Books.
  • Morrison, B. (2007). Restoring Safe School Communities. Federation Press.