Preparación
- Elegir un proyecto, iniciativa o decisión que ya esté sustancialmente definida pero aún no lanzada.
- Cuanto más concreto sea el plan, más rico será el pre-mortem.
- Asegurarse de que todos comprendan los objetivos, el cronograma y los supuestos clave del proyecto.
- Compartir documentos de contexto relevantes con anticipación si el proyecto es complejo.
- Post-its o tarjetas para la generación individual de ideas.
- Una pared o pizarrón para agrupar las causas de fracaso por tema.
- Opcional: una plantilla de "historia del fracaso" para guiar la narrativa.
Instrucciones paso a paso
Establecer el escenario (3–5 min)
- El facilitador dice: "Imaginen que estamos 12 meses en el futuro [o una fecha futura relevante]. Nuestro proyecto fracasó. Completamente. No alcanzó sus objetivos y terminó peor de lo esperado."
- Pedir a los participantes que habiten plenamente este escenario de fracaso futuro — no esperar que no ocurra, sino creer genuinamente que ya ocurrió.
Escritura individual (5–10 min)
- Cada participante escribe en silencio e independientemente todas las razones que se le ocurran para explicar por qué fracasó el proyecto.
- Estimular la cantidad y la honestidad — ninguna idea es demasiado obvia ni demasiado incómoda para escribir.
Compartir en ronda (15–20 min)
- Recorrer el grupo con cada persona compartiendo una causa a la vez hasta que todas las causas estén sobre la mesa.
- Sin críticas ni debates durante esta fase — solo listar todo.
- El facilitador agrupa las causas similares en la pared o pizarrón a medida que emergen.
Priorización y análisis (10–15 min)
- Revisar juntos la lista completa de causas de fracaso.
- Identificar qué riesgos son más probables, más impactantes o más manejables por el equipo.
- Usar votación por puntos o simple mano alzada para priorizar los 3–5 riesgos principales.
Planificación de prevención (10–15 min)
- Para cada riesgo prioritario, preguntar: "¿Qué podemos hacer ahora para prevenirlo o reducir su impacto?"
- Asignar responsabilidades y definir acciones concretas para cada riesgo identificado.
Materiales
Recomendaciones prácticas
Proteger la seguridad psicológica
Dejar claro que ninguna causa es incorrecta ni ofensiva — el objetivo es una identificación exhaustiva, no asignar culpas.
Incluir deliberadamente a los escépticos
Invitar al miembro del equipo que ha expresado más dudas sobre el proyecto — sus preocupaciones son el input más valioso.
No detenerse en la identificación
Un pre-mortem que solo lista riesgos sin definir mitigaciones está a medias. Siempre cerrar con acciones concretas.
Usarlo para decisiones, no solo proyectos
El pre-mortem funciona igualmente bien para evaluar una elección estratégica — "Imaginemos que tomamos esta decisión y salió mal. ¿Por qué?"
Repetirlo en hitos clave
Un pre-mortem al lanzar el proyecto y otro a mitad del camino detecta diferentes conjuntos de riesgos a medida que el contexto evoluciona.
Inspiración
- Lanzamiento de producto: Antes de salir al mercado, el equipo imagina que el producto fracasó — identificando necesidades de usuarios pasadas por alto, canales de distribución débiles o competidores subestimados.
- Iniciativa comunitaria: Antes de lanzar un programa barrial, el equipo organizador saca a la superficie supuestos sobre participación, dependencias de financiamiento y resistencia local.
- Educación: Antes de comenzar un proyecto semestral con estudiantes, docentes y estudiantes juntos identifican qué podría hacer que fracase — construyendo apropiación compartida de las condiciones para el éxito.
- Diseño de políticas: Antes de publicar una nueva regulación, el equipo de diseño imagina que fue ampliamente rechazada o mal implementada — detectando puntos ciegos de comunicación, cumplimiento y equidad de antemano.





