Preparación
- ¿Cuánto del presupuesto está disponible para asignación participativa? Rangos típicos: 5–20% de un presupuesto discrecional para un ciclo inicial; algunos programas maduros asignan el 100% de los presupuestos de inversión de capital.
- ¿Qué categorías de gasto son elegibles? ¿Solo infraestructura? ¿Programas? ¿Personal? Establecer reglas de elegibilidad de antemano evita propuestas que son políticamente imposibles de implementar.
- ¿Qué área geográfica o unidad organizacional está cubierta? ¿Barrio? ¿Escuela? ¿Departamento?
- Asignar personal que pueda evaluar la viabilidad técnica y financiera de las propuestas. Los participantes necesitan saber si sus ideas pueden efectivamente implementarse y cuánto costarían.
- Definir el cronograma: fase de diagnóstico → desarrollo de propuestas → asambleas comunitarias → votación → implementación → rendición de cuentas.
- ¿Las asambleas serán presenciales, digitales o híbridas? Cada modalidad tiene perfiles de inclusión diferentes.
- ¿Cómo participarán quienes no pueden asistir a las asambleas (trabajadores por turnos, personas con discapacidad, residentes rurales)? Considerar votación por correo, plataformas digitales, representantes delegados.
- ¿En qué idiomas funcionará el proceso?
- La difusión debe ser proactiva y multilingüe. Un PP que solo llega a quienes ya asisten a las reuniones replicará los desequilibrios de poder existentes.
- Los materiales deben explicar claramente: qué decisiones se pide a los participantes que tomen, cuáles son las restricciones reales y qué pasará con los resultados.
Instrucciones paso a paso
Fase 1 — Asambleas de diagnóstico (mapeo de necesidades comunitarias)
- Asambleas comunitarias abiertas donde los vecinos identifican y priorizan los problemas y necesidades de su área. Esta fase es exploratoria: sin propuestas todavía, solo escucha y mapeo.
- Usar métodos de facilitación que garanticen igual voz: discusiones en grupos pequeños (no micrófono abierto), input escrito anónimo, mapeo visual.
- Producir un informe público que resuma las prioridades identificadas en todas las asambleas. Este informe fundamenta la fase siguiente.
Fase 2 — Desarrollo de propuestas
- Los miembros de la comunidad desarrollan propuestas específicas que responden a las prioridades diagnosticadas. Las propuestas deben especificar: qué se hará, dónde, costo estimado, quiénes se beneficiarán, cómo se mantendrá.
- El equipo técnico evalúa la viabilidad y el costo de cada propuesta y brinda retroalimentación a los proponentes. Las propuestas pueden refinarse a través de este diálogo.
- La lista final de propuestas elegibles y costificadas se publica para revisión comunitaria antes de la votación.
Fase 3 — Asambleas de deliberación
- Cada propuesta es presentada a la comunidad por sus proponentes. Le siguen preguntas y debate.
- Los participantes pueden agrupar, fusionar o modificar propuestas por consenso.
- Objetivo: asegurar que todos entiendan sobre qué van a votar.
Fase 4 — Votación
- Los participantes votan por las propuestas de su preferencia. Métodos de votación comunes:
- Voto preferencial: Los votantes ordenan las propuestas por preferencia. Los resultados se ponderan para reflejar el espectro completo de preferencias.
- Asignación de presupuesto: A cada votante se le da un presupuesto simbólico (por ejemplo, $100) y lo distribuye entre las propuestas. Las propuestas con mayor inversión simbólica total se financian primero hasta agotar el presupuesto real.
- Pluralidad simple: Cada votante selecciona un número fijo de propuestas. Las más votadas se financian en orden descendente hasta agotar el presupuesto.
- La votación debe ser accesible: en asambleas, por correo, digitalmente, o a través de intermediarios de confianza para comunidades con bajo acceso digital.
- Los resultados se publican públicamente, incluyendo los totales de votos para cada propuesta.
Fase 5 — Implementación y rendición de cuentas
- Las propuestas ganadoras son implementadas por la institución dentro del plazo prometido.
- El progreso se informa pública y regularmente. Comités de supervisión comunitaria o "veedores del PP" rastrean la implementación.
- Evaluación de fin de ciclo: ¿Se implementaron las propuestas? ¿A tiempo? ¿Dentro del presupuesto? ¿Qué cambiará en el próximo ciclo?
Materiales
Plataformas
Para sesiones virtuales o documentación colaborativa.
Recomendaciones prácticas
Empezar pequeño y crecer. Un primer ciclo de PP con un presupuesto modesto es mucho mejor que un proceso a gran escala que supera la capacidad institucional de implementación. La confianza se construye a través de promesas cumplidas.
La fase de revisión técnica es innegociable. Sin evaluación de viabilidad, las comunidades invierten energía emocional en propuestas que no pueden implementarse: una experiencia que destruye la confianza. Presupuestar tiempo y personal para una revisión técnica exhaustiva.
Alcanzar activamente a quienes no asisten a reuniones. La difusión tradicional llega a los ya organizados. El valor del PP está en llegar a los habitualmente excluidos: jóvenes, inmigrantes recientes, trabajadores por turnos, personas con discapacidad. Diseñar estrategias de alcance específicamente para estos grupos.
Cerrar el círculo de retroalimentación de manera visible. Publicar el progreso de la implementación. Cuando las comunidades ven que su voto produjo una vereda, un parque o un programa real, la participación en el próximo ciclo aumenta. Cuando no pasa nada, disminuye: a menudo de forma permanente.
Prevenir la captura por élites. Sin un diseño proactivo de inclusión, el PP puede replicar las dinámicas de poder existentes: los grupos más organizados dominan el desarrollo de propuestas y la votación. Usar cuotas representativas, fondos de presupuesto reservados para áreas desatendidas, o ejes específicos para jóvenes o adultos mayores para contrarrestar esto.
Para PP organizacional (no gubernamental): los mismos principios aplican: definir un fondo de presupuesto real, ejecutar propuestas genuinas e implementar los resultados. El PP en escuelas, universidades y ONGs tiene un sólido historial de mejora del compromiso y distribución más equitativa de los recursos.
Inspiración
- Gobierno municipal: Porto Alegre (Brasil) — el modelo original, en funcionamiento desde 1989, ha redirigido miles de millones en inversión municipal hacia barrios periféricos, produciendo mejoras mensurables en acceso al agua, saneamiento y educación.
- Sistemas educativos: Ciudad de Nueva York — el Departamento de Educación de NYC ha implementado PP con estudiantes, permitiendo a los jóvenes asignar presupuestos de capital para mejoras escolares. Las escuelas con PP reportan mayor compromiso estudiantil y apropiación de los espacios físicos.
- Universidades: Múltiples universidades en América Latina y Europa han implementado PP para fondos de actividades estudiantiles y presupuestos de mejora del campus. Los estudiantes reportan sentirse significativamente más comprometidos con la institución.
- Autoridades de vivienda: Varias autoridades de vivienda en EE.UU. y el Reino Unido han usado el PP para que los inquilinos prioricen inversiones de mantenimiento y mejora en sus edificios y áreas comunes.
- ONGs y fundaciones: Organizaciones filantrópicas han usado procesos estilo PP para que las comunidades beneficiarias asignen directamente los fondos de subvenciones: un cambio significativo de la filantropía impulsada por donantes a la impulsada por la comunidad.
- PP Digital: Todas las fases se realizan en línea. Reduce drásticamente las barreras de participación para algunas poblaciones mientras las aumenta para otras (brecha digital). Funciona mejor como complemento de las asambleas presenciales, no como sustituto.
- PP Juvenil: PP diseñado específicamente para jóvenes, frecuentemente en escuelas. Usa facilitación y propuestas apropiadas para la edad. Sólida base de evidencia para resultados de aprendizaje cívico.
- Planificación Barrial: Versión más amplia que incluye decisiones no presupuestarias: uso del suelo, zonificación, equipamiento comunitario. El PP frecuentemente sirve como punto de entrada a procesos de planificación barrial.
Fuentes consultadas
- Wampler, B. (2007). Participatory Budgeting in Brazil: Contestation, Cooperation, and Accountability. Penn State University Press.
- Sintomer, Y., Herzberg, C. & Röcke, A. (2008). Participatory budgeting in Europe: Potentials and challenges. International Journal of Urban and Regional Research, 32(1), 164–178.
- Shah, A. (Ed.) (2007). Participatory Budgeting. World Bank Publications.
- Cabannes, Y. (2004). Participatory budgeting: A significant contribution to participatory democracy. Environment and Urbanization, 16(1), 27–46.





